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El primer trimestre de este año no presenta buenos signos en la recuperación económica porque los motores del crecimiento no están a punto, lo que se complica con una elevada inflación, señala el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP)
En su Análisis Ejecutivo Semanal detalla que la actividad económica inicia el presente año con un resultado negativo al mostrar una caída de 0.9 por ciento durante Enero, porcentaje que incluso superó la estimación oportuna del INEGI que preveía una disminución de 0.2 por ciento.
La intranquilidad aumenta cuando la estimación oportuna del INEGI considera que en Febrero la actividad económica creció solo 0.1 por ciento, con lo que incluso si en Marzo se observara un aumento secuencial de 0.5 por ciento, el comportamiento trimestral de la economía podría ser negativo, con un avance anual por debajo del medio punto porcentual.
El CEESP apunta que esta falta de dinamismo se anticipaba, lo que significa que la expectativa de un mayor debilitamiento se fortalece. Situación preocupante frente a los posibles efectos provenientes de la revisión del T-MEC y del conflicto bélico en Irán.
Además, destaca que las expectativas de crecimiento no son muy favorables, sobre todo frente al debilitamiento de la inversión como consecuencia de elevados niveles de incertidumbre, mayor precarización del mercado laboral que fortalece la informalidad y un consumo que no termina de consolidar su avance.
“En general, los motores del crecimiento no mejoran su desempeño frente a la falta de estímulos reales.
CEESP
Aunado a esto, en la primera quincena de Marzo, la evolución de los precios al consumidor sorprendió con un incremento quincenal de 0.62 por ciento, que fue su mayor alza desde la primera quincena de Julio del 2024, aunque también fue la más alta para la misma quincena desde 1998”.
De esta manera la inflación anual de la primera quincena de Marzo fue de 4.63 por ciento, la más alta desde la segunda quincena de Octubre de 2024.
Este comportamiento respondió en mayor proporción al aumento de 1.96 por ciento en los precios del subíndice de precios no subyacente, principalmente por el alza de 7.34 por ciento en los precios de frutas y verduras.
En este concepto sobresale el incremento quincenal de 32.2 por ciento en el precio del jitomate, que fue el origen de poco más de 2 terceras partes del incremento del indicador general de precios.
En términos anuales este producto mostró un incremento de 152 por ciento, después de que una quincena antes aumentara 90.2 por ciento.
Aunque estos factores se irán moderando en el tiempo, preocupa que algunos de ellos se mantengan más de lo esperado.
Sin embargo, la preocupación aumenta cuando se considera un posible impacto en los precios de las gasolinas y otros productos como consecuencia de los elevados precios del petróleo, esto podría elevar aún más la inflación en deterioro del bienestar de los hogares.
El gobierno federal cuenta con un programa para que la gasolina Magna no rebase los 24 pesos por litro y estímulos fiscales en el diésel con la idea de proteger la eeconomía familiar.
El hecho es que el año inicia con un escenario de bajo crecimiento económico y alta inflación, poniendo en riesgo la recuperación económica, concluye el CEESP.
