CEESP
El paquete económico 2027 enfrenta el reto de mantener la estabilidad macroeconómica con una consolidación fiscal sin afectar el gasto de inversión productiva y el creciente incremento del gasto social con los programas de Bienestar, indica el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
En su Análisis Económico Ejecutivo señala que en buena medida la estrategia que decidirá el gobierno federal en la propuesta económica del año entrante para lograr la consolidación fiscal con el fin de mantener la estabilidad macroeconómica y no se afecte el bienestar de los hogares.
Advierte que se puede hacer presente una miscelánea fiscal con cambios significativos en tasas de impuestos con el fin de solventar la necesidad de recursos para hacer frente a todos los compromisos de gasto del gobierno y del periodo electoral que se realizará a mediados del año próximo.
Otra cuestión que genera inquietud, indica el CEESP, es que mayores niveles de deuda no se canalicen a gasto productivo, es decir, a inversión en infraestructura que estimule el crecimiento económico.
La disminución prevista en el gasto público con el objetivo de lograr la consolidación fiscal podría no tener el efecto esperado toda vez que, ante la necesidad de mayores recursos para hacer frente a los crecientes programas sociales, el gasto en inversión podría verse nuevamente castigado, lo que limitaría el crecimiento económico, o en su defecto, la opción sería seguir aumentando la deuda.
Los resultados de la Secretaría de Hacienda indican que a Julio de este año el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público (el indicador más amplio de deuda) sumó 19.2 billones de pesos, lo que significó un aumento de 2.5 billones de pesos tan solo en lo que va de este gobierno, casi el 30 por ciento del aumento de la deuda desde el inicio del gobierno pasado.
“Es indispensable hacer el mayor esfuerzo para cumplir con la regla de oro de las finanzas públicas, que considera que el gobierno solo puede endeudarse para llevar a cabo inversión productiva y no para gasto corriente. Esto redundaría, sin duda, en un mayor crecimiento económico”.
CEESP
La deuda total representa 51 por ciento del PIB, según los datos oficiales a junio y se espera que aumente a 55 por ciento el próximo año.
El ritmo de crecimiento esperado para los próximos 10 años es de 1.9 por ciento, se mantiene por debajo del avance promedio de las últimas 3 décadas de 2 por ciento, en parte por una perspectiva débil en cuanto a la evolución de los niveles de inversión productiva y por la otra, por los posibles efectos provenientes de la política comercial.
Bajo esta perspectiva, sostiene el sector privado, se debe impulsar el crecimiento económico para que la recaudación tributaria aumente y se recurra en menor medida al endeudamiento.
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