Shelly Shetty, Fitch Ratings
La calificación crediticia de Mexico de la gencia calificadora Fitch Ratings se mantiene sin cambios por la fortaleza de las finanzas públicas, una política fiscal prudente y una economía diversificada.
Se mantiene en BBB- con perspectiva estable porque de acuerdo con la calificadora la economía mexicana no presentará escenarios de deterioro severos en medio de la incertidumbre comercial e internas actuales, pero que su desempeño se mantendrá moderado, y que la calificación cuenta con cierto margen para soportar el aumento proyectado de la deuda soberana/PIB durante el período de pronóstico.
Para este año Fitch Ratings proyecta un crecimiento de 1.7 por ciento por menores impactos fiscales y monetarios negativos y al impulso de la Copa Mundial.
Sin embargo, los datos económicos recientes han sido desiguales, lo que indica que aún no se ha consolidado una recuperación firme, la cual podría verse obstaculizada por la incertidumbre en torno al acuerdo comercial T-MEC, advierte la calificadora.
La administración Sheinbaum intenta aumentar la inversión, pero esto podría verse obstaculizado por las preocupaciones del sector privado sobre las reformas institucionales, especialmente una importante reforma judicial, y la agencia tributaria, puntualiza.
Sobre la consolidación fiscal apunta que se vuelve más difícil para llegar al 4.1 por ciento estimado en este año y de 3.5 por ciento el año siguiente.
Fitch proyecta un 4.4 por ciento en ambos años. El gasto operativo alcanza un límite inferior práctico, el gasto social aumenta y las autoridades desean evitar una mayor compresión de la inversión de capital.
Los esfuerzos de la administración tributaria han dado frutos, pero una consolidación significativa impulsada por los ingresos probablemente dependerá de un mayor crecimiento económico o de una reforma tributaria, que las autoridades se han mostrado reacias a implementar, considerada la calificadora.
El aumento de los precios mundiales de la energía debería tener un impacto fiscal prácticamente neutro, ya que los mayores ingresos petroleros se compensarán en gran medida con los costos de los subsidios derivados de la congelación de los precios internos de los combustibles.
La deuda pública general, incluyendo las administraciones federales y subnacionales, pero excluyendo las empresas estatales, alcanzó el 54.6 por ciento del PIB en 2025 y proyecta que seguirá en aumento y superará la mediana proyectada para la calificación ‘BBB’ del 58 por ciento para 2027.
Esto refleja amplios déficits fiscales (incluyendo transferencias a Pemex que resultan en la migración de deuda de la empresa al Estado) y un bajo crecimiento económico.
