Banderas países T-MEC
La renovación del T-MEC no sólo es un tema de libre comercio para los siguientes 16 años, sino la aplicación de un modelo productivo con seguridad económica regional en el que Estados Unidos presionará con diversos instrumentos económicos para lograr los objetivos del gobierno del presidente Trump, advierte Grupo Financiero Banorte.
En su reporte T-MEC 2026: Entre la geopolítica, el comercio y la integración regional destaca que en la administración del presidente Trump existe una lógica estratégica mucho más amplia, en la que el comercio funciona como un mecanismo de presión y negociación dentro de una agenda que combina objetivos económicos, migratorios, de seguridad y geopolíticos.
Se enfatiza que México adquiere una relevancia creciente no sólo como socio comercial, sino como pieza clave dentro de la arquitectura de seguridad económica regional.
“La revisión del T-MEC probablemente terminará reflejando una discusión mucho más profunda sobre el papel que México jugará dentro de la estrategia global estadounidense durante las próximas décadas”.
En este contexto advierte el posible uso de otros instrumentos como la Sección 122, para mantener presión arancelaria temporal que faculta al Presidente para imponer aranceles temporales de hasta 15 por ciento o restricciones cuantitativas a las importaciones durante un máximo de 150 días, con el fin de corregir problemas graves o déficits en la balanza de pagos.
Bajo esta panorámica anticipa un escenario de un T-MEC con revisiones anuales que funcionará como un proceso de transición para llegar a un acuerdo duradero.
Mientras tanto, continuarán las negociaciones técnicas y sectoriales hasta encontrar el momento adecuado para acordar su extensión. Bajo este escenario, el principal riesgo probablemente no es una ruptura inmediata, sino un entorno prolongado de incertidumbre, posibles ajustes sectoriales y un potencial incremento gradual de algunas barreras no arancelarias dentro de la región, concluye el documento de Banorte.
