Guillermo Alberto Lastra Ortiz, subsecretario en geotermia en la dirección de transformación energética de Pemex
El gobierno mexicano tuvo contactos con el gobierno brasileño para las cuestiones del bioetanol, señaló el subsecretario en geotermia en la dirección de transformación energética de Pemex, Guillermo Alberto Lastra Ortiz.
En la Feria de Energía e Innovación para la Transformación y el Bienestar organizada por la Sener en la conversación “Cadenas de valor en la bioenergía: oportunidades y retos”el subsecretario en geotermia en la dirección de transformación energética de Pemex, Guillermo Alberto Lastra Ortiz, dijo que los biocombustibles alcanzan un valor de 160 mil millones de dólares (mdd) con un crecimiento anual de 10.4 por ciento anual.
Destaca Lastra Ortiz que América Latina no se encuentra al margen de esta innovadora y pujante corriente energética al aportar un 27 por ciento de la producción mundial de los biocombustibles a nivel internacional.Agrega que el biodiesel en la última década creció 387 por ciento, “señal de que el mercado se está moviendo hacia los biocombustibles”.
“Hemos tenido acercamiento con el gobierno de Brasil, dado que ellos son pioneros en bioetanol, sin embargo, no hay una formalización entre las empresas (Petrobras y Pemex)”.
Guillermo Alberto Lastra Ortiz, subsecretario en geotermia en la dirección de transformación energética de Pemex
Especifica que la bioenergía no compite con la electromovilidad, al contrario, es un complemento para donde no puede llegar, como la aviación, transporte pesado, entre otras. Destaca que la biomasa es 3 veces menos potente que el petróleo y se necesita más volumen.
Esta tendencia energética corresponde a la necesidad de la descarbonización de la economía en la que Pemex contempla la utilización de energía solar, energía eólia para la producción de electricidad y la geotermia para la producción de electricidad e hidrógeno verde, que se convierten en un margen de ganancia en cumplimiento regulatorio y en crédito de carbono.
Finalmente, indicó Los biocombustibles crecen a doble dígito y para lograr la reducción de emisiones de gases invernadero se requiere de investigación, modificación de equipos y de la infraestructura para su almacenamiento.
