José María Barroso Ramírez, presidente Canacem
La industria cementera mexicana enfrenta reto del “cemento huachicol”, los impuestos verdes y la utilización de combustibles amigables con el medio ambiente.
El presidente de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), José María Barroso Ramírez, indica que trabajan con las autoridades para atacar el “cemento pirata o huachicol” que se importa y se adultera para vender en sacos de 25 y 50 kilos, así como por kilo.
Las cementeras producen de manera anual de 40 a 42 millones de toneladas de cemento advierte que otra cuestión que genera impactos en sus operaciones son los impuestos estatales ambientales en las que cada estado tiene su normatividad al respecto con impactos económicos diferenciados por las tasas y reglamentos de cada entidad.
Agrega que para la industria no sólo se puede ver beneficiada por los programas gubernamentales de vivienda e infraestructura, también por el T-MEC que puede ser un acelerador y llegara a finales de la década y principios de la siguiente a 50 millones de toneladas de cemento y en caso de no reiterarse el acuerdo trilateral la producción se mantendría estable en los niveles actuales..
El presidente de Canacem detalla que existen diferentes tipos de cemento, el que se utiliza para pisos y obra de albañilería, otro para la cuestiones de trabes, losas, que necesitan más resistencia y finalmente el cemento que se usa para edificaciones que se encuentran bajo el agua.
