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La actividad informal avanza en los últimos años por un entorno de crecimiento económico reducido, ambiente de incertidumbre, exceso de regulaciones, altos costos para operar dentro del marco legal y falta de incentivos para la creación de nuevas empresas y el mejor desempeño de las existentes, afirma el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
En su Análisis Económico Ejecutivo señala que las cifras más recientes del censo económico generado por el INEGI muestran que en 2023 del total de unidades económicas registradas en el país 64.3 por ciento eran informales y con información más reciente reporta que en el último trimestre del 2025 la economía informal supera ya el 25 por ciento del total del valor agregado en la economía.
Asimismo, recientemente el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondiente a mayo, dentro de los cuales indica que el total de la población considerada en edad de trabajar, es decir mayor a 15 años, sumó 105.1 millones de personas, lo que significó un aumento, respecto al mismo mes del año pasado de 1 millón 409 mil personas.
El 55.2 por ciento del total de las personas ocupadas no tiene acceso al sistema formal de seguridad social y esto refleja la complejidad para crear empleos formales de calidad, destaca el CEESP.
Uno de los factores más relevantes que inhiben la participación de las empresas en la formalidad, son los crecientes costos laborales que tienen que enfrentar a través del esquema de cuotas patronales al sistema de seguridad social: aportaciones al IMSS, al Infonavit y a las cuentas individuales de retiro en el SAR, que llegan a representar el 30 por ciento del salario base de cotización, afecta en mayor medida a las micro y pequeñas empresas.
Además, existen otros costos adicionales como el aguinaldo y la participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas (PTU) y la corrupción.
En este contexto, la economía informal, es una alternativa para un gran número de empresas, principalmente micro, que buscan operar fuera de un costoso sistema tributario y laboral, así como para personas con necesidad de una fuente de recursos para el sustento familiar, se fortalece rápidamente.
Otro incentivo para permanecer en la informalidad es no pagar impuestos, apunta el sector privado.
“Es evidente que existe un entorno complejo que encarece e inhibe la creación de empleos formales, que impulsa, por ende, la informalidad y aun así los legisladores proponen reformas que incrementan significativamente los costos de contratación. En este caso se encuentra el aumento en el número de días de vacaciones y la reducción de la jornada laboral a 40 horas, medidas que sin duda encarecen el empleo formal”.
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Mientras no existan los incentivos necesarios para participar en la actividad formal, la economía seguirá atrapada en un ambiente de bajo crecimiento y reducida productividad, advierte el CEESP.
Para estimular la formalidad es fundamental reducir sus costos de cumplimiento y se deberían eliminar trámites engorrosos y reducir los tiempos de respuesta aprovechando los avances de las plataformas digitales, junto con incentivos fiscales a través de regímenes tributarios equitativos y fáciles de cumplir con un beneficio general para la población como puede ser el acceso a un sistema de seguridad social eficiente, uno educativo de calidad, así como beneficios en materia de seguridad pública e infraestructura, considera el sector privado.
Finalmente, considera que bajo esta panorámica se establecería un ambiente de confianza, y posiblemente, a la decisión de participar en la formalidad, concluye el CEESP.
